(del laberinto al treinta)


sábado, 1 de noviembre de 2008

DE VUELTA DE IRÁN (VENDRÁN AÑOS MÁS MALOS...)

Vuelvo de mi viaje por tierras de la vieja Persia y compruebo que en mi ausencia no es que todo siga igual en esta ciudad y en este país, sino que ha empeorado a ojos vista.

Mientras escribo estas líneas por debajo de mi balcón del barrio de San Francisco pasa el enésimo desfile macabro cofrade de este año del catolicismo gore al que el ayuntamiento de Córdoba, la estúpidamente llamada única capital de provincia gobernada por Izquierda Unida, le ha vuelto a dar permiso para ocupar la calle de todos.

No sólo eso, sino que en mi ausencia ese mismo ayuntamiento ha cedido, silenciosamente, sin previo aviso, un espacio público, la esquina de una plaza, la de Las Cañas, para que una secta católica coloque una sospechosa escultura en la que se representa a un rijoso cura en el acto de conducir a dos niñas pequeñas a un destino no por desconocido menos previsible... ni pavoroso.





La CULTURA CORDOBESA camina imparable hacia su cenit que le llevará triunfante a la Capitalidad Cultural Europea de 2016. Las dos máximas realizaciones culturales de vanguardia previstas para el mes de noviembre son el I Salón Cofrade y el Encuentro Nacional de la Capa Española a las que el Ayuntamiento de Izquierda Unida-PSOE se han sumado entusiasticamente. Se espera, como predijo un contertulio de la taberna de La Calleja de las Flores, que la alcaldiosa Rosa Aguilar acuda a este último acto con su célebre chaquetiyia roja, con la que en la foto de inauguración parecerá media botellita de Tío Pepe entre cien de La Ina.



Se anuncian así mismo el comienzo de las catas arqueológicas en la rosaleda de Los Patos para llevar a cabo el proyecto auspiciado por la asociación simbiótica entre la mafia del ladrillo y los políticos sinverpollas y giligüenzas de Córdoba para convertir un jardín histórico de la ciudad en una amalgama de ladrillos, cemento y acero con forma de edificio. La excusa de que en ese edificio se ubicará la necesaria Biblioteca Provincial, habiendo como hay varios lugares edificables para ello, sólo consigue añadir más mierda al crimen de lesa urbanidad que están a punto de cometer, con el silencio cómplice de la ciudadanía y el aplauso interesado de algunos intelectuales mantenidos por esos políticos.

La vergüenza de que esta ciudad haya sido señalada como la única con Almería, gobernada por el PP, cuyo ayuntamiento ha puesto pegas serias al auto del juez Garzón, para realizar las exhumaciones de asesinados por los falangistas y militares tras el golpe de estado de 1936. La imagen de la alcaldiosa Rosa Aguilar, esa Desgracia, exigiendo protocolos y la de su siniestro concejal Igualada preguntando miserablemente que quién va a pagar las palas y los picos, quedará en la retina de todos aquellos que creímos alguna vez en Izquierda Unida como partido de izquierdas para toda la vida. Claro que ¿qué se puede esperar de un poder municipal de excomunistas que mantienen como nombre de la principal calle de la ciudad el del coordinador del golpe de estado del 18 de julio, José Cruz Conde?

El tema de la Memoria Histórica y el auto del juez Garzón están haciendo además que se caigan muchas caretas. La primera la del Monseñor Zapatero, alineado descaradamente en el bando de la Iglesia Católica y haciendo piña con el PP, que en una de las declaraciones más ignominiosas que un socialista pudiera hacer públicamente ha declarado que al franquismo ya lo ha juzgado la Historia. Con sus untosas maneras episcopales, mientras se frotaba las manos. Se puede ser más hipócrita todavía, pero no más mentiroso.

Para poner un último pellón de mierda en este apestoso asunto en el que los socialistas se están cubriendo de gloria y de idem, sale la momia de Carrillo para denostar al juez Garzón diciendo que a los asesinos que ya no viven eso no les va a dar ni frío ni calor, pero va a caer sobre las cabezas de sus hijos y sus nietos que no tienen ninguna culpa. Esos hijos y esos nietos tienen el derecho y el deber de saber de dónde provienen los bienes que han heredado, cómo consiguieron sus mayores los cargos y prebendas de que disfrutaron durante cuarenta años, sobre cuántos muertos se cimentaron sus fortunas y la clase de personas que de verdad fueron.

Mis intelectuales fachas de cabecera no me han defraudado. Así el inefable Juan Manuel de Prada, ese saco de sebo, inmoderado devorador de tigretones, ha superado su proverbial cretinismo con un artículo en el que defiende aguerridamente el creacionismo. Como ha sido debidamente contestado en el blog de FOGONAZOS me evito la reiteración de la condición de troglodita del coñólogo católico.

Y un último apunte cuyo sentido último no soy capaz de descifrar. Probablemente dentro de unos años los finos analistas de los tendencias sociales o de las revoluciones culturales lo consideren un hito en el cambio de tendencia de los valores idiosincráticos de los pueblos, un casi imperceptible indicio de lo que estaba por venir: EL HUNDIMIENTO DE LA CULTURA AUTÓCTONA CORDOBESA. Pero por ahora habremos de conformarnos con el escalofriante dato desnudo descubierto por la unidad móvil del equipo de investigación del Diario CÓRDOBA destacado en Los Villares el pasado San Rafael de que este año ha aumentado alarmantemente el número de barbacoas frente al de peroles en la más castiza de nuestras performances culturales colectivas, nuestro más acusado hecho diferencial, el crisol donde se funden las esencias del cordobesismo, que comienza a estar acosada por la agresividad de los modelos anglosajones de picnic. ¿A dónde vamos a llegar, Dios mío? ¿Qué le espera al flamenquín y al salmorejo? ¿Y a la memoria de Manolete?

viernes, 31 de octubre de 2008

La señora de Grecia se raja

Todo este asunto de la señora de Grecia que ha sorprendido a los progres monárquicos con su incendiario descubrimiento de que posee el típico pensamiento de señora de edad de mesa petitoria y nada más (la reina ha resultado ser un canastito de chucherías en feliz descripción de Antonio Romero, Coordinador de la Red de Municipios por la Tercera República,) ha terminado con la rajadura de la prota en un alarde de falta de valentía para asumir lo dicho, exactamente igual que la señora del chiste que mi amiga María me envía por correo y que escuchaba en su infancia campiñesa y que no puede ser más clarificador del papel jugado por ambas damas.





Había una señora que contrató como criada a una chica de pueblo horra de todo el sistema de protocolos mundanos de los salones de sociedad.

Un día la señora dio una recepción muy importante y, temerosa de que la chica metiese la pata, estuvo todo el día perorándole acerca de lo que debería de hacer y no hacer y responder en cada momento delante de los invitados.

En el momento álgido de la reunión social, la señora hizo un movimiento de acomodo en su silla dejando escapar un sonoro pedo que retumbó terriblemente bajo las arañas de cristal del salón y muerta de vergüenza salió a escape a la habitación contigua y llamó a la criada que había permanecido desternillada de la risa en un rincón.

Ya estás entrando donde están los invitados y pides disculpas diciendo que la que se ha tirado el pedo has sido tú. La chica haciendo de tripas corazón y con la naturalidad propia de su condición se presentó ante los invitados y en voz alta declaró:

QUE DICE MI SEÑORA QUE CUANDO SE PEYÓ, QUE NO FUE ELLA, SINO YO.



Pero en este caso a la señora le ha salido una criada con más conchas que un galápago.

El Casco Lacado dale que te pego

Lo que la señora de Grecia guardaba bajo el casco de laca

Lo mejor del aireamiento de las opiniones que la señora Sofía de Grecia ha depuesto en el libro de la señora Urbano es que por fin averiguamos la verdad acerca de sus capacidades intelectuales. Capacidades, que por otra parte nadie le había exigido nunca dada la índole del puesto que ocupa en la sociedad. Lo que muchos sospechábamos con sólo mirarle la cara, de un solo plumazo ella misma lo ha puesto de relieve de una manera palmaria, con la inestimable ayuda de la correosa arpía opusdeína que le ha gastado la putada. El mito de la supuesta inefable inteligencia y amplísima cultura de la esposa del señor Borbón que ejerce la Jefatura del Estado por designación franquista y por sus méritos exclusivamente genéticos ha quedado perfectamente desmontado per bucca propria, primero por su incapacidad para mantenerla cerradita y segundo por la índole íntima de las propias declaraciones.

De su marido no se conoce el tal índice. En otra parecida circunstancia el señor Borbón fue capaz, algo es algo, de mantener su pensamiento, o su carencia del mismo, en un estado de perfecto hermetismo. Y sólo se permitió, a ojos de algunos malpensados de mente retorcida entre los que irresistiblemente me encuentro, una finísima ironía a la hora de describir a la que comparte (o no) su lecho nupcial: una gran profesional. A mi me hizo retorcerme de risa aquella cariñosa adjetivación y me recordó cierta anécdota que me contó mi amigo Juan Sepelio. En una ocasión se encontró a una amiga que llevaba su bebé en un cochecito muy arropadito. Tras confirmarle su reciente estado mamaístico se apresuró orgullosísima a destapar a su retoño, que resultó ser una criatura objetiva y extremadamente fea. Mi amigo Juan Sepelio una vez repuesto del susto sólo pudo decirle piadosamente a su amiga: qué limpito lo llevas.

Yo no voy a entrar en si la señora de Grecia, teniendo en cuenta el cargo que ocupa, tiene derecho o no a expresar sus opiniones, sean sensatas o lerdas. Supongo que a los se sienten representados por ella sí que les importará. A mí ya me parece una afrenta a la esencia de la propia democracia, al sentido más primario de la racionalidad humanística el que exista la posibilidad de la profesión de la que esta señora, su marido y sus vástagos viven. Así que a mí no me importa un comino lo que diga, opine o desbarre esta buena señora, sino sólo el hecho de que siga ocupando el puesto institucional que ocupa y que haya quien pueda afirmar que tal hecho es necesario para la estabilidad de las instituciones democráticas de un país occidental del siglo XXI heredero de la Ilustración y sobre todo que ello se celebre con el concurso del dinero que aporto al estado para el bien común. Es lo mismo que opino de las defecaciones supersticiosas que por sus pútridas bocas sueltan los curas. Lo único que me jode es que puedan hacerlo utilizando mi propio dinero.

Pero desde luego estoy en mi derecho a partirme el culo de risa de ver a toda una sociedad flipada por el descubrimiento de que igual que en la célebre fábula, la reina está desnuda y el ridículo en que han quedado todas esas abultadísimas, pelotillerescas, alabanzas que desde hace más de 20 años nos vienen vendiendo impúdicamente acerca de la finísima inteligencia y la infranchutable cultura que supuestamente habitaba debajo de su cupulado monumento de laca.

Porque desde luego, independientemente de la lógica calaña religiosamente reaccionaria, como no podía ser de otra manera en alguien de moral umbilical y obligatoriamente atada a las directrices de Monse Rouco Varela, de los pensamientos reales, lo que llama la atención es la índole añadidamente idiota (en el sentido etimológico de la palabra) de los mismos.

Especialmente felices han sido las desarmantes ironías acerca del orgullo gay que profiere la buena señora y que acusan inequívocamente ese tufillo rancio a chiste de facha intentando hacerse el gracioso. Lo de las carrozas y el poderío es altamente hilarante en alguien que han montado para sus hijos unos bodorrios carroceriles pa mearse y no echar gota. El orgullo de llevar sangre de depredadores hbistóricos manifestado en esos bizarros bodorrios no es, claro, comparable al de las opciones sexuales manifestadas alegremente en carrozas polícromas y plumíferas. Y, desde luego, la buena señora está en su derecho a mostrar su propio plumero. Faltaría más.

La otra gran idiotez (de nuevo en el sentido estrictamente etimológico) surgida de real boca es la afirmación de la necesidad de la religión como fuente de moral. Esa frase viniendo de quien parece ser que apostató de su propia religión por puros intereses dinásticos y consintió sin pestañear la sospechosa vista gorda de la Iglesia Católica con la condición de divorciada de su nuera, es un delirio de elementalidad o simplicidad (en el sentido intelectual de ambos términos).

A continuación nos ilumina acerca de la necesidad de la impartición de la religión (confundiéndola lógicamente con la catequesis) en las escuelas, según el tradicionalmente alabadísimo bulle-bulle intelectual hasta ahora invisible bajo la capa de laca de la buena señora, porque los niños necesitan una explicación del origen del mundo y de la vida. Proponer como única fuente de conocimiento del origen del mundo y de la vida a la religión, al pensamiento mítico-mágico, no sólo es una solemne estupidez (en todos los sentidos del término), sino que, en este caso sí, incluso podría considerarse una falta de respeto, mucho peor que la infligida a los homosexuales, a todos los no creyentes si la piedad no nos hiciera comprender que viniendo de quien viene lo mejor es hacer oídos sordos, pobretica, un alma cándida, una criaturita del Señor, en manos de la arpía opusdeína y criptorepublicana esa que la convenció engatusándola de que callaíta no estaba más guapa.

Y ahora va y se raja...

¡Señora, a lo hecho pecho y a lo dicho picho!






SIN DESPERDICIO DEL BLOG DE PALINURO:

CARTA ABIERTA DE UNA LESBIANA A LA REINA SOFÍA