(del laberinto al treinta)


viernes, 23 de septiembre de 2016

Sigmund Floïd en Caspotovetonia

Dos por uno. Dos berrinches. Buscando en Google por un berrinche me encontré con otro. Poniendo el nombre de un tipo reaccionario que perpetra un par de artículos del más puro estilo casposo-carpetovetónico en una revista de feria de un pueblo me he encontrado con el nombre de su padre grabado en chapa en la esquina de una calle a la que nombra. Y no en el pueblo ese, sino en Córdoba. Usurpando el antiguo. Un nombre precioso, uno de los más hermosos de esta ciudad.

Efectivamente no me había enterado de que hace unos años unos vecinos habían solicitado a los munícipes que cambiaran el nombre tradicional de una calle por el de un médico que parece que tuvo consulta en ella. Y que habían accedido a las pretensiones de los vecinos. No es la primera vez que nuestros munícipes cambian sin ningún derecho nombres de calles que llevaban hasta setecientos años pasando de boca en boca de padres a hijos, redondos y pulidos como un bolo de río por el uso de tantas generaciones. Por el de curas, meapilas o seres imaginarios del panteón católico. En este caso parece que fue un médico antifranquista que fue represaliado e hizo mucho bien en el barrio. Al menos eso me dicen.

El hermoso nombre de POLIFEMO, el cíclope mitológico que inmortalizara Góngora, llevaba rotulado en las esquinas de una calle de la Huerta de la Reina de Córdoba muchas decenas de años y ninguna de las probables virtudes que adornaran al médico que hoy lo usurpa valdría lo que el derecho de las gentes a que los nombres tradicionales de sus calles permanezcan inmutables. Algo que debería estar protegido por ley. Como las piedras de sus monumentos o sus patrimonios inmateriales, de los que sin duda forma parte. Y ahora se llama calle Joaquín Sama Naharro. Con la de calles nuevas que se abren en las urbanizaciones de la periferia...

Y he llegado a enterarme de ese atentado contra el patrimonio inmaterial de la ciudad buscando el nombre de otro Joaquín Sama Naharro que resultó ser su hijo. También médico. Psiquiatra. Pero que de ser cierta la biografía que me cuentan del padre, le salió rana. Y perpetrador de artículos de la más pura reacción nacionalcatólica en revistas de feria de pueblo. Concretamente de la de Villa de Río. Nada menos que dos artículos en el mismo ejemplar que me muestra un vecino de ese pueblo que se ha traído tras las fiestas. Uno rabiosamente antifeminista y otro bobaliconamente antiantitaurino. En el antifeminista, que ya publicó hace unos meses en un medio gallego se desliza por el tobogán de un uso del psicoanálisis de segundo de BUP, o sea el que podría haber utilizado un alumno de ese curso para un trabajo de clase usando copipega en el Rincón del Vago.

Las feministas que luchan por los derechos de las mujeres en diversos frentes cursan agresividad patológica por causa de RESENTIMIENTO por traumas sufridos en su infancia, de FRUSTRACIÓN por no ver reconocidas sus reivindicaciones por la masa social y se mueven exclusivamente por DESEO POR EL ÉXITO. Entre pedorro análisis y pedorro análisis aprovecha para pegar patadas a las espinillas de los políticos que adaptan sus acciones a las reivindicaciones, cada vez más masivas diga lo que diga, tendentes a la consecución de la igualdad entre los géneros y a los derechos a la libre elección de modalidad afectiva y sexual de los ciudadanos, y a reírse con ademán de roepalillos de barra de taberna del lenguaje inclusivo que se va poco a poco imponiendo socialmente.

Podría aducirse que el extremado simplismo que usa nuestro psiquiatra a la hora de analizar esos temas se explica por el tipo de lectores a los que está destinado: gente sencilla de un pueblo en fiestas. Sólo hay que dar una vuelta por su muro de facebook o, sobre todo, acudir a un descacharrante TEXTÍCULO que le han publicado en el último número del boletín oficial de la Muy Piadosa Hermandad y Cofradía de Médicos de Córdoba (página 28) sobre la identidad de género, para saber que no, que es que ese es su nivel. Que es que la criatura no da más de sí. Con calibrar la supina estupidez y soberana malnacidada de hermanar el feminismo con el nazismo que en él perpetra ya es suficiente.

Para el curioso que quiera conocer más sobre el pensamiento reaccionario del sujeto recomiendo esta furibunda defensa de la sanidad privada frente a la pública y universal. Sin desperdicio.

La columna antiantitaurina adolece de lo mismo: análisis pedorro-zicoanalítico de la Fiehta Nasioná digno de tertulia –mondadientes, fino y machorruno- bajo –y es probable que entre- historiadas cornamentas. Taleguilla de rojigualdismo rancio. Recamado de alamares filofranquistas. Los catalanes, después de intentar cargarse la sagrada lengua del imperio, se han cargado la Fiehta Nasioná. No por humanitarismo, considerar social y éticamente intolerable la tortura de un animal o incluso absurda la exposición de la vida de un ser humano por diversión, sino por puro antiespañolismo, por odio a la patria que supo seguir sobre el azul del mar el caminar del sol. Eso pa empezar. Luego lingotazo de Sigmund FLOÏD (la psicocolonia para hombres de los de antes): la catarsis del riesgo sorteado –o no- que supone para agonistas y espectadores la corrida.

Si se traspone su teoría del agonismo taurino a las ganas de mear el resultado es el mismo. Si se aguantan las ganas de mear hasta que el peligro de desparrame del dorado líquido por el pernil afilado del pantalón devenga un riesgo real de muerte de la compostura del hombre-hombre, el sorteo de ese riesgo llevado al límite tras sacarse por fin y artísticamente la churra y largar el dorado líquido sonoramente sobre el excusado, esa superación del miedo a la muerte de la dignidad, convierte a ese arte en sublime y, sobre todo, en sumamente saludable. Pónganse espectadores y tendremos una liberadora comunión catártica de las fortísimas tensiones de la vida. Palabra de zikiatra. De Jefe de Servicio, además, como el muy presuntuoso firma.

Qué, que igual el símil no es muy acertado… Pos sí, tenéis razón... Pero es que tenéis que compararlo con el argumentario del nota… Y qué queréis que os diga… Talmente el Argumento Tontológico de San Hodierno. Si don Carlos (Castilla del Pino) levantara la cabeza y pudiera comprobar que el vallejonajerismo contra el que tanto luchó en su vida sigue perfectamente vivo y además en la ciudad que él colocó en los mapas de las universidades europeas...

Lo más flipante del caso es la inclusión de semejantes perlas, no sólo reaccionarias, carpetovetónicas y perifranquistas, sino, sobre todo, fuera de tono en una revista municipal de la Feria de un pequeño pueblo gobernado por la izquierda. Dos artículos además. Sería interesante saber quién, cómo y por qué es el responsable de semejante inclusión. La mayoría la tiene una coalición entre PSOE e IU y la oposición el PP con camuflaje localista. Se supone que en una revista de esas características el tono ha de ser impepinablemente casposo-tradicionalista, pero si gobierna la izquierda debería cuidar que no fuera además casposo-franquista. Y no se trata, como podría aducirse de libertad de expresión en los medios locales. Parece que el nota no tiene na que ver con el pueblo y por otra parte si se estudia el índice de la revista no hay más artículos (y recuérdese que los que perpetra el zikiatra borroka son dos) de la misma índole político-social.

Lo que se espera de una revista de esa clase en un pueblo como Villa del Río, aparte de los saludas de rigor de las autoridades y el programa de los actos festivos, son trabajitos de los erudos locales sobre los alcanforados refajos de tirabordá de la Virgen, sobre el bandolero que cagó en el siglo XIX bajo el puente romano o una investigación sobre el dentista que le puso el diente de oro a la gloria local por antonomasia, el locutor franquista Matías Prats, o incluso, como hace el apulgarado cronista oficial del pueblo, aunar en un solo texto la exaltación de dos sublimes ranciedades como son la Legión y la Tuna, pero desde luego si las autoridades supuestamente de izquierdas y no menos supuestamente responsables de los contenidos de esa revista permiten la ruptura de la normalidad expositiva en la misma con la publicación de un par de discursos claramente incluíbles en el reaccionarismo político-social más repugnante de medios como Intereconomía, igual deberían hacérselo mirar..

A ver cuánto tardan en contratarlo como columnista los de LA COZ DE CÓRDOBA

viernes, 9 de septiembre de 2016

I Guerra Civil entre medios cristofachas cordobeses

Cuentan las crónicas de Salmorejistán-Fachiland que en el año 2016 se desencadenó una violentísima guerra entre los pioneros del estado neo-nacionalcatólico que hoy, cien años después, disfrutamos, que estuvo a punto de desbaratar los titánicos esfuerzos finales que tuvo que usar la Yihad Cabildo-Cofrade, comandados por báculo erecto del obispo Demetrio, para desalojar definitivamente del poder municipal a los rojos –y en los últimos tiempos los que por entonces se llamaron perroflautas- que desde el año 1979 y con escasos huecos que pudo ocupar la Córdoba Auténtica de las JONS y de Palio, venían usurpándolo.

Es posible que dentro de esos cien años los cronistas de la de Rancias Caspas y Bellas Tretas así lo cuenten, pero mientras tanto y como protagonistas de primera mano de los inicios de esa guerra que somos, podemos analizar los primeros movimientos de tropas y las características de algunos de sus cuerpos de ejército.

El origen del conflicto está en la pérdida de confianza por parte de la derecha sacristana cordobesa en su medio tradicional de cabecera, el Acorazado ABC, y mira que el Acorazado, como decía ayer, cuenta con plantilla cristofacha pa echarle, literalmente, a los marranos. Pero sobre todo en el hecho de que su edición digital no pueda competir con la abrumadora ocupación de la red de CORDÓPOLIS, un medio con aire progresista, pero que por su situación de dependencia de la publicidad del comercio y de las instituciones locales tampoco es que pueda pasarse por la izquierda ni un gramo, que, en esta ciudad de dueños tan reaccionarios, te lo pesan y te lo cobran sin piedad. Pero a Monse Deme, el del Báculo Erecto, el ínclito, bocazas y ultrarreaccionario obispo de la ciudad, muñidor de la idea desencadenante del conflicto, siempre le pareció poco. Impulsor de la Yihad Narcocofrade y de la Cruzada Medieval Antigay, es responsable de instalar en las altas cúpulas de las cofradías en los últimos tiempos un elenco de siniestros sujetos que podrían volver a firmar el nombramiento de Mussolini o de Queipo de Llano como hermanos mayores de cualquier hermandad como ocurriera en los cuarenta, que a su vez son responsables de que últimamente los costaleros que menean los aparadores se elijan entre lo más selecto de la juventud arribaespaña y lleven tirilla rojigualda en el borde del condón de tela ese que usan en la cabeza. Como coroneles de batallones cofrades listos para entrar en batalla a una orden suya contra el laicismo y el progresismo rampantes. Ya hemos visto recientemente su capacidad eléctrica de obediencia con el tema de los gays.

Por otro lado el sector del Partido Podrido local más sacristánico o más hipócritón de la ciudad, perdido el gobierno municipal y consumidos por la rabia, el odio y la envidia, ha comenzado a cobijarse bajo el báculo de Monse Deme a la vista de las divisiones cofrades –y no cofrades- que el pintoresco discurso cruzado del obispo es capaz de movilizar con sólo ereccionarlos, el báculo y el discurso. Votos, votos. En el fondo sirven a los mismos intereses, a los del dinero y a los del Poder, a los dueños seculares de la ciudad, esa doble aristocracia de sangre, una la que corre por las venas de unos pocos desde 1236 o uno, dos, tres o cuatro siglos después, y otra la que la adquirió con la derramada por los demócratas a los que sus mayores fusilaron en las tapias de los cementerios en otro 36 mucho más cercano.

Ese PP hace años que le declaró la guerra a Cordópolis e intentó por todos los medios privarla de cuanta publicidad de su mano dependiera. Y desde luego, ha comprendido que buena parte de su electorado se está radicalizando a pasos agigantados: siempre pescó, junto con el PSoE y, en el caso especial de esta ciudad, incluso con una parte del Partido Comunista, en el caldero del subliminal franquismo sociológico que se traspasa de padres a hijos y que sustrata a la mayoría de la población española, y que en los últimos tiempos está desarrollando un odio visceral al laicismo, al racionalismo y a la Ilustración que dan verdadero miedo, acicatado por el descrédito de los políticos y el ambiente crispado que se vive en las redes sociales.

Fuentes bien informadas han regalado a SUPERSTICIONES la información principal. ¿Quién convenció a quién, el PPiolo Nieto a Monde Deme o éste a aquél. Da igual, el caso es que hicieron cuentas y se repartieron gastos. El Cabildo (que subvencionamos todos) pondría el 40% de la pasta y el PP, o sea sus mecenas, otro 40%. El 20% restante podría salir de la publicidad o de otras fuentes más o menos secretas. Sólo hacía falta buscar a un periodista que diera la cara. Y nada mejor que sacramentar a un traidor. Eso confiere fidelidad.

El caso es que encargaron a un profesional de perfil epiceno, con cierto nombre en los medios locales, con algún que otro premio que la beneficencia corporativista reparte con caritativa generosidad, para que pusiera en pie el Cordópolis cristofacha. Eligieron nombre usurpándolo canallamente a la más clara tradición del periodismo republicano y antifranquista: LA VOZ DE CÓRDOBA. Ayer expliqué por qué.

Hoy ya hemos comprobado las hechuras del nuevo engendro: un diseño hiperconservador dadas las últimas tendencias, tres o cuatro periodistas bisoños, alguna de las cuales igual tiene que borrar comentarios antiguos en las redes, dos curas, tres hiperempalagosas catequistas y varios empresarios, del ramo hostelero –esos angelitos del 2 € la cama hecha- aficionados a excretar sus opiniones antisocialdemócratas donde los dejen…

Muy mal. Tienen que perseverar en promover la traición. ¡Coño, que tenéis pasta! Se echan de menos velocirraptores cofrades, aparte del propio director, o psicolokillers como el lusssentino Mario Flores, el de las fosas nasales como las Marianas; émulos locales de Antonio Burgos o de Fedeguico, el Pequeño Talibán de Sacristía, o de Alfonso Ussía. Difícil lo van a tener con émulos del coñólogo católico e ineveterado devorador de Tigretones en su adolescencia, Juan Manuel de Prada…Tendrán que echar mano a medios más… softs… como la Hojilla Parroquial y contratar al juntaletras Díaz Villaseñor y sus indigestas morcillas ranciofachas de la sierra, al top supermodel y denunciador de la cruzada feminazi, el coching fantástico Pakito Dancausa… Ideas que les brindamos…

Jesús Cabrera es un plumilla que ha bogado por muchos charcos locales. Redacta columnas de cualquier tema con corrección. Punto. Pero portentoso cerífago, ha excretado memorables pregones cofrades tan delirantemente churriguerescos que hasta sus correligionarios sectarios los han tildado de excesivamente teresianistas, cualquiera sea la cosa que signifique semejante exabrupto en bocas y orejas tan acostumbradas a la retórica huera, hueca y clueca de semejantes obras declamatorias. Las malas lenguas dicen que cuando pasaba una mala racha profesional en uno de los diarios locales en los que pastó, fue amorosamente acogido en el Acorazado ABC por su hermano de fe y plato de cera, Luisito Miranda, el Cofrade Rencoroso, que le concedió un púlpito desde el que seguir redactando con corrección sus hueras, huecas y cluecas inanidades. Pero lo que los une de verdad es el negocio de la cofradeína, de la que los dos son unos honrados dealers, de los que la pasan sin cortar, en cualquier esquina que se pongan y que por fin la compartían con sana camaradería.

La traición se consumó hace poco. El propio Miranda, El Mirindas nos dicen que lo llaman en la redacción del Acorazado, lo proclamaba ayer mismo en su twitter.

Tratándose de traficantes de alcaloides no sabe uno cómo tomarse semejante (in)directa al mentón del que fuera amigo y deudo, si como una autolamida de herida de bestia idem o como una amenaza en la mejor tradición mafiosa…

Lo que más le ha dolido al ABC esta mañana, día de la inauguración, la fecha emblemática del 8 de septiempre, festividad de la Fuensanta, ídolo católico símbolo del irredentismo cristofacha local frente a la potencia del símbolo de la festividad sin atributos confesionales, EL CAIMÁN, es que haya sido el propio Obispo el que publicite directamente en su cuenta de twitter la nueva publicación bajo sus incensados cojones incubada.

Y más, mucho más aún, el ABC y Mirandita no le perdonan a LA VOZ DE CÓRDOBA y a Cabrera, que, como ofrenda de inauguración, el obispo, dueño en más de un tercio del negocio, les pasara en exclusiva la noticia de la casi terminación del Nuevo Centro de Interpretación de la Mezquita (antes mezquita) que contempla el traslado al interior del Obispado de las taquillas y la primicia de que la Junta de Andalucía (diáloguœ, mucho diáloguœ, como Rosa dá Grima recomienda siempre) se bajaba por fin las bragas y contemplaba la firma de aceptación del proyecto como segura. Lo que eso significa exactamente es que la Junta de Andalucía, concede marrana y definitivamente a la Iglesia el monopolio oficial de la interpretación del monumento, que afianza aún más el robo a la ciudad que supuso su alevosa inmatriculación, pero sobre todo la comodidad de que los 15.000.000 € anuales libres de impuestos (sólo admiten cash…) procedentes del ordeño de los turistas ya no necesitará cruzar la calle para acabar en los bolsillos de los reverendísmos canónigos.

Desde SUPERSTICIONES, este medio visceralmente anticlerical, deseamos a la nueva publicación un estupendo y sonoro batacazo, más allá de la pérdida de diversión que para nosotros supondría privarnos de sus ranciofacts caspocofrades y exquisitas facholidades que tanto nos alegran las mañanas de este triste mundo.

martes, 6 de septiembre de 2016

LA COZ DE CÓRDOBA

Parece difícil de creer, pero es totalmente cierto. Hay gente en esta ciudad que empieza a considerar al Acorazado ABC como un nido de rojos… o cuanto menos que no representa los intereses políticos, ideológicos y kulturrales de la ultrarrancia derecha local. Hombre, es cierto que algunos de los columnistas fachas que escriben en el matutino monárquico-católico local no fachean con mucha convicción; no son, digamos, pata negra reaccionaria de correajes y pluma al cinto o no pertenecen al elenco de los mejores dealers de cofradeína sin cortar al oeste del Pedroches como otros, sino sólo fachas de saloncito de té. Por ejemplo el novelista histérico-histórico de Cabra; o el melifluo ese calvo y con perilla; o el tipo medio vejete con cara de cigarrón; o la muchacha nueva esa ultraliberal que ha roto con el proverbial testosteronismo del puente artillero. Son fachas, como diría El Taliban de Sacristía, Fedeguico, blandiblús. E incluso parece que hay alguno que podría ganarse aquella consideración, la de nada de nada pero que nada representante de los intereses del cristofachismo cordobés. Y también los hay que atienden sólo a la ideología del que soy de quien me pague los colegios privados de los niños o las copas, como los Rafalitos, el graciosete y el aironic.

Pero, vamos que el resto de la batracia plantilla columnaria abecedaria nada a gustísimo en la charca del reaccionarismo más carpetovetónico o son miembros de la Santa Comunión Tradicionalista Cofrade y de las JONS, esos hombretones de pelo en pecho que organizan tertulias para hablar arrobados de tirabordás, miriñaques de encaje fino y enaguas de blanca holanda de sus muñecas. Ahí es nada el psicolokiller de Lusssena; el orondo carnero cofrade insultador de caimanes; el Niño de las Mirindas, a quien nunca perdonaré aquel chiste de correoso muelas podridas de La Moriscada o que llamara cretinos a mis adolescentes sobrinos por vestirse de brujas en Jalogüin; el profe de literatura roepalillos que prefería que el rey santo hubiera destruido la Mezquita pa que asín no hubiera peleas… O el portentoso cerífago de los teresianistas pregones narcocofrades, maestro de la huera retórica contrarreformista, que será además el que dirija la nueva nave. O sea, unos fachas (1) medulares.

Sí, queridos, la derecha más rancia cordobesa, la derecha sacristana, la de caspa e incienso, como la llamara el gran Félix Bayón, está a punto de botar una nueva nave, no sabemos aún si destructor, buque torpedero o cañonera, pero que, desde luego, es de guerra no hay la menor duda, que contrarreste la falta de nervio agresivo del otrora potente Acorazado ABC.

Hay quien sospecha maliciosamente que se trata de una sutil y roedora maniobra de desembarco motivada por el próximo hundimiento de su redacción cordobesa que ha provocado que los principales artilleros de puente se estén aprestando a abandonarlo ayudándose de su erizado rabo por las embetunadas maromas. Pudiera ser, no digo que no. Penica dan esas familias que se quedarán sin pan.

El caso es que nace una nueva publicación profesional digital en Córdoba. Por lo que sé se trata de una versión de la ya asentada Cordópolis, virada en cristofacha radikal. Desde ella cañonearán inmisericordemente cualquier movimiento por inocente que sea de un gobierno municipal que no les gusta. No por nada, que no es nada personal, sino porque sienten les pertenece por derecho de conquista. Pa eso sus mayores fusilaron al último alcalde legítimamente elegido y a los cuatro mil cordobeses más que les sobraban para consumar su inmenso amor por Córdoba, nombraron Hermano Mayor de las Angustias al mismísimo Mussolini e impusieron el nacionalcatolicismo obligatorio hasta prácticamente hoy mismo. Pero no para que lo administren unos infieles e igualitaristas, sino personas de orden y caracolillos pescueceros engominados.

Han tenido la suprema desvergüenza de usurpar un nombre sólo para cuya pronunciación deberían lavarse la boca con jabón de sosa. LA VOZ DE CÓRDOBA es el nombre de un periódico republicano, de ideología republicana-radical, que fue incautado por los fascistas el mismo 18 de julio y su director fusilado días después, convertido en Azul, el órgano de Falange y luego en la infecta publicación que con el nombre de CÓRDOBA sufrieron los cordobeses hasta la Transacción y que es el origen de la actual Hojilla Parroquial, también conocida como DIARIO CÓRDOBA. En 1981 las fuerzas antifranquistas locales fundan otro periódico para contrarrestar el monopolio del heredero del Movimiento y le ponen en honor de aquel diario asesinado el mismo nombre. Cuatro años después el PSOE, en una oscura maniobra que alguna vez alguien con conocimiento debería contar a las claras, temiendo con razón que se constituyera en un obstáculo desde su izquierda para sus planes de convertirse en un la cabeza de un régimen nacionalfolklórico en Andalucía, consiguió que la Hojilla Parroquial, el CÓRDOBA, lo absorbiera y se deshiciera de los periodistas más peligrosos para sus intereses. Por eso la insidia y la vesania de publicitarlo con ese RECUPERA TU VOZ resulta especialmente cabronesca. Más bien deberían poner RECUPERA TU FLECHAS Y PELAYOS.

La segunda desvergüenza ha sido usurpar un lema de la izquierda que ellos llaman antisistema. Así en la publicidad que acaban de diseñar preguntan ¿Crees que OTRA CÓRDOBA ES POSIBLE? Los rojos alternativistas y antisistema deberían aprender que la derecha es ladrona por pura genética y que deberían patentar sus lemas, muletillas, coreados y otras formas paraliterarias de hacer la revolución, para evitar que la panda de chorizos contra los que luchan encima se los roben. El capitán del buque de guerra será el acreditado periodista angelotesólogo y angelitólogo Jesús Cabrera. No he conseguido afinar las fuentes de financiación, que por supuesto no se limitarán a las subvenciones institucionales o a la publicidad. Como su posible modelo TV13 les lloverá la pasta de los beneficiarios de sus cañonazos contra la racionalidad democrática. De todas formas parece seguro que detrás está la Asociación de Hermandades y Cofradías, que últimamente hemos comprobado en qué nivel de reaccionarismo se mueven sus élites y el número de ultraderechistas que mueven acompasadamente sus pasos y por supuesto el cabildo catedralicio a cuya cabeza, y menuda tiene, se encuentra el gayólogo e inquisidor azote de arrianos Monse Deme el del Báculo Erecto . Hay quien sospecha además que también soltará pasta la Asociación de Amigos del Concilio de Trento.

La fecha de la inauguración tampoco deja dudas: 8 de septiembre, Festividad de Nuestra Señora de la Fuensanta y símbolo virginal de la pírrica victoria con la que durante tres años se alzaron la fuerzas reaccionarias caspocofrades sobre la terrible Bestia-Caimán de los ecocomunistas y perroflautas que pretendía usurparle intolerablemente el protagonismo de la fiesta y relegarla al ámbito estricto de los locales católicos. Una batalla que han vuelto a perder este año.

Es por eso que igual tendrían que haberla llamado LA COZ DE CÓRDOBA o mejor aún, EL VOX DE CÓRDOBA. No sé quienes serán sus demás dartilleros, pero me los imagino. Sea como sea, la publicación, el pictolín de menta que nos ofertan en la publicidad, nos proporcionará muchas tardes de gloria a los degustadores de las ranciofactadas pornocofrades de esta ciudad. ¡Hala, a disfrutálo!

http://www.lavozdecordoba.es/

(1) La medida para considerar a alguien facha está en su situación más a la derecha que gente tan de derechas como Susana Díaz, Fernández Vara o García Page.

miércoles, 6 de julio de 2016

Un adoquín dorado para el último alcalde republicano de Córdoba

Un pueblo al que su sistema de enseñanza o sus medios de comunicación han seguido escamoteando el sentido, los datos y las responsabilidades de un genocidio cometido con sus padres y abuelos tras el levantamiento del veto informativo que los criminales que lo perpetraron impusieron como su consecuencia durante los años en que gobernaron y saquearon el país a punta de fusil, es un pueblo involuntariamente desalmado. Un pueblo al que se le ha extirpado el alma. Es así, sin alma, como la mayoría de ese pueblo puede sobrellevar sin conciencia el hecho de que ese país al que pertenece, incluido en el cogollito más civilizado del mundo civilizado, ostente las dos infames medallas que lo colocan por encima de los demás en el podio de los sistemas estatales infames: la de plata correspondiente al SEGUNDO PUESTO MUNDIAL en el ranquin de países con mayor número de desparecidos tras Camboya y la de oro como PRIMERO entre los que menos esfuerzo han realizado para que se haga justicia con ellas, tanto en el campo de la restitución de cuerpos a sus familiares como en el de depuración de responsabilidades entre quienes hasta hace muy poco han ostentado cargos políticos e institucionales habiendo sido cómplices del genocidio.

Las causas de este terrible fenómeno ya han sido analizadas por medios diversos, desde libros, a artículos, desde películas a poemas… Y van desde los esfuerzos titánicos por parte de las fuerzas imperialistas europeas y americanas, representadas por la OTAN, por mantener un bastión estratégico tan importante como la península Ibérica, renunciando a vencer a los últimos fascismos europeos, el español y el portugués, poniéndolos a su servicio como policías antiveleidades contratados para evitar sustos revolucionarios como -por ejemplo- los que estuvieron a punto de proporcionarles los iraníes y los italianos en los 50, hasta el establecimiento del país como pista de aterrizaje del capitalismo expansivo comunitario, alemán especialmente, en los 80, mediante la alquimia de convertir al franquismo en demócrata de toda la vida y casarlo con una socialdemocracia prostituta que casualmente pasaba por allí. Pasando por la propia predisposición de los restos del pueblo español -resistente y sobreviviente del franquismo- a la sumisión por falta de cimientos cívicos y democráticos reales. Tras la larga noche de la brutal dictadura, esa entrega se vio acelerada por la contundencia de la artillería keynesiana, que ya había sido ensayada con todo éxito a finales de los 60 en Francia y que acabaría entregando hasta el último bastión resistente al nuevo –y lógico- avatar del Señor: el ultraliberalismo. Con la caída de la irreductible aldea de los mineros de Gales, tras el brutal cerco tatcheriano, se perdió la última esperanza. La falsa clase media, esa clase obrera de las ciudades embelesada –y alienada- por la opulencia prestada, fue su mejor aliada. Desde Helsinki a Tesalónica. Y en España cursó –como condición indispensable- con el olvido de las víctimas del franquismo.

Pero, como afirma el profesor Casanova, España perdió además las tres décadas fundamentales en las que se consolidó la democracia formal en Europa y varias generaciones quedaron fuera del disfrute de los bienes sociales, educativos, culturales y políticos de que disfrutaron las demás y, sobre todo, no se ejercitaron en el juego de responsabilidades sociales y políticas que crearon en los demás estados sociedades maduras. Todas esas carencias explican los déficit democráticos españoles de hoy y desde luego, la corrupción enquistada en las instituciones y a la que la sociedad parece no querer combatir porque la considera natural, parte de su propia idiosincrasia. Es por ello que la tarea de regeneración social y política en España se presenta como una tarea titánica con escasas posibilidades de éxito. Y por eso una de las pocas luchas en las que de verdad merece la pena brearse porque tiene posibilidades de conseguir frutos reales y tangibles, es la lucha contra el olvido de las víctimas del franquismo, la continua rememoración del genocidio de republicanos llevado a cabo por las fuerzas del nacionalcatolicismo, el único régimen fascista europeo –junto con el portugués- que no fue vencido por las democracias y cuyos crímenes continúan impunes.

La reivindicación de la justicia memorística se alza así como el arma más potente para evitar que el fascismo español, el nacionalcatolicismo, siga con la cara lavada por el tiempo, la débil conciencia popular o el interés de los herederos de los instauradores. Luchar para que se eliminen de las calles y las plazas y de los libros municipales los honores concedidos a lo largo de la larga dictadura a la canalla que la fundó o la mantuvo debe ser percibido como un ejercicio de higiene democrática. Contrarrestar la literatura revisionista y justificatoria del fascismo con otra disciplinariamente contrastada, una necesidad social. Homenajear a sus víctimas, devolverles la dignidad arrebatada, un ejercicio de mera justicia. Las nuevas generaciones no deben ser educadas en el olvido de las víctimas ni en la justificación de los victimarios para que al menos no sumen a sus carencias democráticas la manipulación de la historia del país en el que viven ni se conviertan en cómplices de una tremenda injusticia histórica.

En Córdoba a lo largo de los 30 años de gobiernos municipales nominalmente de izquierdas se dieron importantes pasos en la higienización de los espacios públicos con la retirada de las más visibles simbologías enaltecedoras franquistas. Pero aquella tarea que comenzó fuerte en los primeros años de gobierno municipal izquierdista fue diluyéndose poco a poco por la falta de voluntad de unos epígonos claramente volcados en sus propias carreras mediante la coyunda antinatura con las fuerzas más reaccionarias de la ciudad, que exigieron el cese del proceso de higienización y reclamaron incluso intervenir en las decisiones de concesión de honores municipales. Sólo así se explica que nombres de calles a conspicuos fascistas dedicadas, entre ellas la que pasa por principal de la ciudad, la Cruz Conde, nombre que corresponde al organizador de la trama civil local del golpe de estado devenido genocidio, pervivan hasta hoy mismo. O el de un ministro franquista, conde de Vallellano, que nombra la principal avenida de acceso a la ciudad por el sur. O que una enorme placa ensalzadora de un verdadero monstruo criminal, el general Varela, se retirara hace sólo cinco años. O que –ya en época constitucional- se levantaran estatuas a nada menos que cinco curas y un locutor franquista en la ciudad y ninguna a ningún demócrata o resistente a la dictadura. O que a un individuo detentador y propagador de ideología nazi y justificador de los fusilamientos de republicanos como el obispo Fray Albino se le dedicara toda una Avenida. O que un criminal de guerra como Cañero de nombre aún a todo un barrio y a una plaza…

Mientras, costó dios y ayuda que se homenajease con un muro en los cementerios a los miles de fusilados y enterrados en sus fosas. No hace ni diez años. Y el colmo de la desvergüenza fue que los familiares de un diputado socialista enterrado en una de ellas denunciaran en los tribunales a la alcaldesa excomunista por negarse a cumplir la Ley de Memoria Histórica y permitir buscar sus restos.

El último alcalde de la ciudad, el socialista Manuel Sánchez Badajoz, fue perseguido y cazado por falangistas, correligionarios de los Cruz Conde, como una alimaña en el campo donde se refugió y fusilado sin más. La vergüenza de todas las corporaciones municipales desde la Transición hasta ahora es que a ninguna se le haya ocurrido poner una simple placa en la puerta del Ayuntamiento en su memoria, aunque fuera sólo por contrarrestar el aparato enaltecedor de sus asesinos que aún pervive en la ciudad. Sólo hace unos años se le concedió nombrar un lóbrego callejón de Cercadillas. El triste, solitario y oportunista gesto de la nueva alcaldesa, del partido que usurpa el nombre de aquel en el que militó el alcalde mártir, de llevar unas flores a su tumba nada más tomar posesión, habla de la profunda hipocresía en la que están instalados sus sedicentes herederos políticos. Por el contrario hace unos días la misma corporación aceptaba la colocación en pleno centro de la ciudad de un aparatoso monumento a un empresario del siglo XIX, donado por una empresa con fines claramente publicitarios. Está claro quién sigue imponiendo la dirección de las acciones honoríficas en esta triste ciudad.

Por eso me ha llenado de alegría la noticia de que en Pamplona la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra ha decidido imitar las acciones emprendidas en Alemania y otros lugares de Europa por asociaciones que han secundado la idea de un artista alemán que decidió homenajear por su cuenta a las víctimas del nazismo recordando al mayor número de ellas mediante el sistema de colocar un adoquín dorado con los datos de cada una de ellas en el último lugar donde hubiera residido o trabajado. Resulta emocionante –y tremendamente didáctico- tropezar (stolpersteine el nombre que el artista le dio en alemán significa eso, piedra caminera con la que se tropieza) con esas pequeñas y brillantes marcas por las calles de tantas ciudades alemanas, austriacas, italianas y polacas marcando el lugar donde vivió una víctima de la barbarie política fascista. En este documental se explica preciosamente.

En Pamplona han comenzado a ponerlas primeramente en una calle, la calle Merced, en la que 17 personas fueron sacadas de sus casas y nunca regresaron con vida. La idea es seguir colocándolas en otras calles y en otros pueblos, allí donde se requiera y se compruebe que vivieron víctimas del fascismo. A la vista de la absoluta falta de voluntad de absolutamente todas las fuerzas políticas mayoritarias de este país por cumplir con esa obligación, han de ser los propios ciudadanos los que lo hagan. Por lo que leo están empezando a aceptar ayudas públicas. Yo creo que es un error. Con sólo el permiso municipal para emprender la acción de colocación de los adoquines debería ser suficiente. Los políticos acabarían fagocitando unas acciones que vergonzosamente nunca se emplearon en realizar.

No sé cuál será el alcance final de esas acciones tanto en Navarra como en el resto del estado. Pero en Córdoba se podría iniciar ya una campaña para hacer lo mismo en toda la ciudad. Y para empezar constituiría un gran acto de justicia, de la universal, colocar uno de ellos ante la puerta del Ayuntamiento, ahora que precisamente van a levantar todo el suelo de la calle Capitulares para convertirla en una plaza peatonal. Ese primer adoquín dorado llevaría el nombre del último alcalde democráticamente elegido en un régimen legítimo antes de la instauración de la ilegítima II Restauración Borbónica, Manuel Sánchez Badajoz, y la fecha de su fusilamiento por los nacionalcatólicos cordobeses.

miércoles, 29 de junio de 2016

Nueva figurita para el belén caspocutre cordobés

Era justo lo que Córdoba necesitaba y demandaba en estos históricos y dramáticos momentos prehecatómbicos, un nuevo bibelot estatuario. Una nueva figurita del belén callejero caspocutre cordobés. Después de haber llenado la ciudad de estatuas de curas, de apulgarados paleocordobeses, de resucitados romanos, le toca ahora el turno a los flamígeros bigotazos de los próceres empresarios locales de siglo XIX. A Don Carlos Carbonell y Morand, que ni siquiera fue el fundador de la fábrica que lleva su nombre, y de cuyos posibles méritos para que se le levantara estatua nadie dudaría... si se le hubiera ereccionado hace 100 ó 75 años. Como se hizo en su momento en Málaga con el inventor de la ginebra de nuestros primeros cubatas y que acabaría justicieramente en el fondo de mar por un tiempo sustituido por el monumento al trabajo de los obreros que lo hicieron rico.

El hecho de que se le levante estatua ahora, en el siglo XXI, a semejante prócer local muerto hace 100 años tiene como razón de ser el interés de una empresa privada de contar con un magnífico anuncio publicitario en pleno centro de la ciudad y mantenido por el Excelentísimo Ayuntamiento aprovechando aniversario redondo. Algo parecido a los anuncios-estatuas de curas en las puertas de los colegios privados que se han venido colocando en los últimos años. Y al esfuerzo de alguno de esos emprendeores locales que lo único que emprenden de verdad son campañas para levantar estatuas a alcaldes fascistas o a rejoneadores asesinos.

Desde luego no ha habido que encargar la escultura, un busto de bigotón sobre peanaca, porque el muñeco ya existía desde hace eso, 100 años, y lucía su porte empresarial a la entrada de la propia fábrica de Carbonell. Al menos no se trata de obra de estilo remordimiento, aunque el hecho estético y moral de levantarla ahora sí que pertenece al estilo cordobés por antonomasia. Y desde luego es obra de mérito, ya que su factura se debe a Mateo Inurria. Lo suyo, si la empresa quería donarla a la ciudad, es que hubiera acabado en el Museo de Bellas Artes, junto a otras del mismo autor.

Hay que volver a recordar a ver si a algún miembro presente y pasado responsable de los honores cívicos de nuestro ayuntamiento se le cae por fin la cara de vergüenza que el último alcalde republicano de la ciudad, el socialista Sánchez Badajoz, perseguido como un perro por los falangistas cordobeses y dado por fin caza, fue fusilado por defender la democracia y no cuenta ni con una miserable plaquita de recordatorio de su pasión y muerte y sus causas, no ya en la puerta misma del consistorio, el lugar ideal, sino incluso en alguna pequeña dependencia del templo cívico por antonomasia. Los herederos de los que lo fusilaron, herederos de bienes y de ideas, siguen siendo los amos de la ciudad, esos que deciden qué se homenajea y qué no, a quién se le levanta la estatua y a quién no.

viernes, 29 de abril de 2016

La peste bufónica

Como cada sábado la epidemia de peste bufónica regresa a Córdoba. Sé que se trata de una endemia que asuela a muchos otros lugares de la geografía española, pero está por hacer un estudio en profundidad acerca de cuáles de ellos la sufren más que los otros y por qué. Parece ser que los elementos patógenos invasores prefieren para sus contaminaciones las ciudades que suelen aparecer en las revistas de viajes como dignas de ser visitadas, principalmente por el hecho de contar con importantes conjuntos histórico-monumentales y con cascos históricos bien conservados, evitando cuidadosamente aquellas que no cuentan con especial interés debido precisamente a su carencia de aquellos elementos.

Es esa preferencia de ataque a los tejidos urbanos a ese tipo de ciudades lo que las hace especialmente malévolas o perversas, toda vez que los agentes patógenos que los provocan son especialmente refractarios, por sus propias características intelectuales, a alimentarse de los productos que en ellas se ofertan: historia, belleza monumental, ambiente mágico, cultura, etc. Es por ello que cabe pensar que el fin último de la epidemia es precisamente la voluntad de distorsión de todos esos encantos que esas ciudades ofertan como productos de consumo turístico catalogados como de género cultural, mediante la inclusión de elementos estridentes sonoros y visuales altamente contaminantes que disturban gravemente el disfrute que tratan de obtener los turistas y el normal desenvolvimiento de los nativos por su propia ciudad.

Efectivamente, la invasión cada fin de semana del año de varias docenas de grupos de variado tamaño de tarados y taradas mentales, que celebran sus despedidas de solteros y solteras haciendo el bufón de la manera más cretina posible por las ciudades turísticas de toda España, empieza a convertirse en un verdadero problema de higiene convivencial que está poniendo cada vez más al límite la paciencia de los ciudadanos y turistas que las sufren sin tener por qué. Especialmente en los cascos antiguos de esas ciudades y más aún en los de las ciudades de tamaño pequeño o medio en los que resulta difícil sustraerse al horror de su presencia.

Estar tranquilamente tomando una cerveza sabatina con los amigos en el marcazo incomparable de la plaza de la Corredera o del paseo de la Ribera y que aparezcan finde tras finde tras finde tras finde por el Arco Alto o por la Cruz del Rastro, una tras otra y sin aparente acabamiento, comparsa tras comparsa de chicas uniformadas con elementos comunes que van desde unas orejas descomunales de Micky Mouse hasta unos ridículos sombreritos mejicanos pasando por diademas coronadas por reproducciones de la polla de Nacho Vidal o procesiones de tíos con la misma camiseta alusiva a lo tonto que es el condenado a la boda a quien, travestido de mamarracha o de caballo-mesa de enagüilla, arrastran embromado los colegas, puede acabar con la paciencia del más pacífico de los ciudadanos. Y en casos de acabamiento de paciencia agudos incluso inculcarle un deseo extremo de perpetrar un necesario genocidio de tontos del culo. Porque además todas esas gilipollescas performances no las perpetran en un prudente y recatado silencio sino acompañadas por una insoportable barahúnda de vuvucelas de destrucción auricular masiva, estridentes altoparlantes o simples desgañitamientos a grito pelado de pareados con rima en olla y en oño.

Soy consciente de que con este post me meto en un jardín mu menúo en el que algunos de mis lúcidos amigos o incluso mi propia conciencia de clase y mi filosofía sociopolítica pueden reprocharme escasa profundidad de análisis de fenómenos mu complejísimos en los que obvio los planos de representación, los condicionamientos socioculturales de clase y la brutal presión de los medios del sistema sobre las clases populares y que la merecida reprimenda de Owens Jones y otros castigos de la autocrítica pueden caer sobre mí como merecidas lluvias de palos. Teniendo en cuenta que prácticamente la totalidad de los miembros de esas comparsas pertenecen a la clase trabajadora y que los jóvenes de las clases altas deben celebrarlo en paraísos mucho más lejanos, cerca de donde sus padres esconden el dinero que nos roban.

Pero es que estoy mu hasta la polla. ¡Joer! Yo sé que muchos pequeños hoteles y backpackers del barrio hacen su agosto anual con ellos y que algún que otro flamenquín ya se meten entre pecho y espalda y que compran sus litronas en las bodeguillas, pero es que después de darme bien por culo a la hora de las birras es que tengo que aguantar sus putas babas gritonas durante toa la madrugá del sábado debajo de mi balcón. ¡Coño! Que han elegido mi calle, la calle La Feria, como carrera oficial de sus putas procesiones de la mierda esa de despedirse colectivamente de algo de lo que yo nunca me despedí porque nunca le concedí al estado el derecho a sancionar con quién vivo o con quien dejo de vivir, algo que a él no le incumbe ni le importa, de igual modo que no le importa cuál es mi naturaleza íntima o social, ya que, en principio, ni siquiera me deja decidir con las garantías suficientes su propia naturaleza, que esa a mí sí que me afecta.

Pero es que además me parece absolutamente delirante la representación que de las relaciones intergenéricas proporciona ese tipo de celebraciones, en el muy entrado ya siglo XXI. Esa separación a lo bestia, sin paliativos, de los roles, que apunta, bajo una apariencia de igualdad en el derecho a la celebración ritual del tránsito, pero que se organiza por estricta separación de género, al mantenimiento contra todos los pronósticos ilustrados de los más arcaicos de los simbolismos machistas y patriarcales.

Concretando… Independientemente de lo que opine del fenómeno intrínsecamente tomado, me parece mu malísimamente mal que sólo un puñado de ciudades más o menos patrimonio de la Humanidad o de la Localidad disfruten de la experiencia tóxico-antropológica de verse invadidas cada fin de semana por hordas de gilipollas despedidores de solteros y solteras y que debería instaurarse -ya que parece que su número es infinito- un sistema de cuotas de reparto proporcional entre todas las ciudades de este país. Que los ciudadanos, verbigracia, de Albacete, Linares o Ciudad Real tengan también la oportunidad de contemplar en vivo y en directo la estupidez generalizada en que se rebozan findesemanalmente buena parte de sus congéneres y compatriotas. Sobre todo porque ellas nos envían también cada sábado a sus gilipollas sin que nosotros podamos ejercer la correspondencia.

Yo ya a estas alturas no creo en la posibilidad de regeneración alguna de la civilización occidental, ni de ninguna otra. Sólo en que la única solución pasa por una buena extinción de la especie. Como la de los dinosaurios.

jueves, 28 de abril de 2016

Libro sobre el barrio de Cañero



LA BARRIADA DE CAÑERO

Federico Abad

Ed. UTOPÍA

Córdoba, marzo 2016

Durante muchos años he tenido que explicar a mucha gente, entre amigos y conocidos de fuera, el misterio del voto municipal cordobés durante los años de la Transición. Ese casi inexplicable misterio de cómo de una ciudad de composición demográfica y estatus socioeconómico más o menos idénticos a otras de Andalucía o de comunidades limítrofes salió un ayuntamiento de mayoría comunista. La teoría más aceptada lo basa en la arrolladora personalidad de Julio Anguita, el Califa Rojo, que fuera el primer alcalde elegido democráticamente después de 43 años de alcaldes franquistas. Pero sin regatearle un ápice de mérito tanto a la poderosa personalidad como al carisma de don Julio, es difícil de entender que en el poco tiempo y con los pocos medios que tuvo para darlos a conocer hubiera alcanzado tal éxito sin el decisivo concurso de otros factores no menos importantes.

Me estoy refiriendo al poder de unir voluntades y lucha que unas organizaciones vecinales alcanzaron en esta ciudad en los años bisagra de la Transición. Más que en otras ciudades porque se dieron circunstancias especiales. La principal de ellas la creación de un par de barriadas obreras en los años 50, Fray Albino y Cañero, promovidas por una asociación benéfica dependiente del obispado (La Sagrada Familia) con el fin de solucionar la desgarradora situación de miles y miles de familias que vivían hacinadas en los patios (esos que ahora sirven como reclamo para vender flamenquines a los turistas desvinculados de su historia y de su significado social) o en los chozos y chabolas del extrarradio.

Fue el proyecto de un obispo, Fray Albino, y un cura, Juan Font, que habían colaborado con el genocidio nacionalcatólico de republicanos y compartían con el ejército victorioso, los caciques y el entramado civil fascista, la responsabilidad de la miseria en que se hallaba la mayoría de la población de la ciudad. Absolviéndolos de sus crímenes tras haberlos jaleado mientras los cometían. ¿Buscaban su redención? No creo, porque nunca se arrepintieron y siempre creyeron que habían hecho lo correcto. Se trató más bien de un acto de caridad profesional. Que, eso sí, no todos sus colegas acometieron, ni por supuesto llevaron tan lejos. Porque la construcción de 5.000 viviendas modestas, pero dignas, solucionaron el problema de 5.000 familias trabajadoras que vivían en condiciones extremas.

Entregadas en régimen de alquiler social, el ayuntamiento se inhibió de su compromiso de asfaltar las calles y tardó años en instalar el alumbrado, y pronto los derrumbamientos de muros y hundimientos de tejados, fruto de la mala calidad de los materiales usados en su construcción, llevaron a los vecinos a solicitar a propietaria, La Sagrada Familia, o el arreglo de los desperfectos a el acceso a la propiedad para subsanarlos ellos mismos. De esas reclamaciones surgió la necesidad de organización vecinal y en 1963 se crea la primera Asociación de Vecinos del estado español. Esa asociación originada en la barriada de Cañero, tutelada en principio por las autoridades franquistas que no se debían fiar de ese nuevo producto, pronto se reveló como un potente arma de lucha popular que no se quedaba sólo en las metas básicas para las que se fundó sino que amplió su campo de acción a la resistencia frente al propio régimen franquista y acabó contagiando a otros barrios que crearon sus propias asociaciones. Caso del barrio hermano Fray Albino y Electro Mecánicas. Su fuerza residió en un principio en la propia conciencia de clase, pero también en el hecho de contar con el escudo de la Iglesia por la mayoritaria adscripción de sus fundadores a la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) que comenzaba a desvincularse de su pasado reaccionario y a reaccionar a la contra de su propio origen: de su vientre saldrían la inmensa mayoría de los cuadros sindicales y políticos de izquierdas de la Transición. En el caso de la Asociación de Cañero, si las primeras hornadas de directivos fueron cristianos de base, la Sección Juvenil surgida a principios de los 70 ya estaba infiltrada por el Partido Comunista.

Es esa circunstancia surgida en una barriada obrera de nueva creación de la periferia cordobesa la que hizo que, una vez generalizado por todo el entramado asociativo vecinal su espíritu, convirtiera a Córdoba en el bastión más importante del Partido Comunista en el estado español capaz de hacer ganar a su candidato las primeras elecciones municipales tras la muerte del Sapo Iscariote.

De todo eso y de muchísimas cosas más habla un libro recién aparecido. In extenso et In intenso.

La Barriada de Cañero de Federico Abad supone, como se dice en su contraportada y no tenemos por qué dudar de su exactitud, el estudio más extenso y más intenso que sobre un barrio del estado español se haya publicado nunca. Un trabajo minucioso y eficaz que se mueve en un amplísimo abanico de campos desde los que aborda el estudio de su historia, su demografía, su idiosincrasia, su economía, su sociología, su vida cotidiana pasada y presente, su tipología arquitectónica e incluso su espíritu. Precedido por un estudio de la historia de las concepciones y materializaciones de las viviendas sociales desde comienzos del siglo XIX, en él encontramos inmediatamente después contada minuciosamente la gestación de la idea y su puesta en práctica con las biografías de sus protagonistas y los enfrentamientos entre los distintos poderes del franquismo con intereses contrapuestos, las modificaciones a la planificación original y el proceso de entrega de las casa una vez terminadas. Todo ello acompañado por una apabullante batería de datos y cifras. Y con fotos, muchas fotos. Y en algunas hasta salgo yo de chinorri. Y planos. Y estadísticas.

Pero para mi la parte más interesante del libro es la que se ocupa de los primeros años de la década del 60 cuando se funda la Asociación de Vecinos del barrio, en cuya gestación jugó un papel importante mi propio padre. Y la evolución de la misma desde posturas reformistas de índole cristiana de esos primeros fundadores amparadas por una parte de la Iglesia que decidió por aquellos años abrirse al mundo y asumir ciertos presupuestos del movimiento obrero de lucha, hasta la radicalización en un movimiento de clara adscripción marxista del sector juvenil y su voluntad de extender su influencia por toda la ciudad a través de las otras asociaciones vecinales de los demás barrios. Sólo hay que comprobar la significativa presencia de miembros de aquella asociación juvenil de Cañero en el primer gobierno municipal de Julio Anguita para comprender su importancia.

El libro se completa con multitud de informaciones más de la índole más variada: desde el tipo de comercios originales que se instalaron hasta su evolución actual, los colegios, o los accesos a o desde el resto de la ciudad con propuestas incluso de mejora para el futuro.

Un trabajo imprescindible para todos aquellos que tengan relación con el barrio de Cañero. Y desde luego para todos los interesados en conocer la historia de la ciudad de Córdoba a partir del final de la Guerra Civil y el Holocausto Republicano que trajo consigo la Revolución Nacionalcatólica Española.

Editado por la editorial Eutopía que tiene su tienda en el Realejo, pero presente en todas las demás librerías de la ciudad.